Tarta de queso al horno

Los sabores salados en postres que son necesariamente dulces, no han dejado de conquistar al público. Resultan una alternativa irresistible para variar el concepto de meriendas, y aportar un tipo de aperitivo que, aunque conforme el grupo de postres, contenga menos azúcar que otras tartas.

Para estas festividades venideras nos cae como anillo al dedo recetas que varíen las preparaciones más populares que solemos servir el resto del año. De este modo, pudiésemos sorprender y deleitar a nuestros invitados con platillos que cumplan el objetivo de hacer sonreír.

La tarta de queso es un postre nativo de Grecia, que inició como parte del consumo diario, pasando luego a manos de los romanos que decidieron implementar huevos para que resultase más esponjosa. En definitiva, tiene historia marcando un antes y después en los paladares de la humanidad.

Por ello, y para no perderse de la fortuna gustativa que ofrece esta tarta, hacerla en casa es la mejor opción… ¿No saben cómo prepararla? ¡Acá les daremos todos los trucos para que obtengan una tarta de queso al horno perfecta!

tarta de queso al horno

Aspectos a considerar para una buena preparación

Los ingredientes a emplear serán parte fundamental para garantizar un resultado de calidad, por ello, no dejes de considerar estos aspectos:

No hay que olvidar ningún ingrediente esencial

Pese a que la variedad de preparación es muy extensa, hay ciertos elementos que son inalterables en vista de que suponen la base indispensable para que la tarta de queso sea considerada como tal.

Debe utilizarse harina de trigo leudante, de uso pastelero, sustituyéndola en tal caso por harina de almendras o de garbanzos si alguien resulta alérgica a la primera opción.

Por otro lado, los huevos tienen que ser de buen tamaño y la crema de leche de una buena calidad para garantizar textura y sabor. Considerando además que, la nata será el elemento base donde se fundan todos los demás ingredientes, ya que no lleva mantequilla ni aceite.

Si se utiliza ralladura de limón, frutos rojos para decorar, miel para darle una cobertura dulce, son más bien opciones que obligaciones: Dependerá del gusto y no alterará el resultado final de la tarta.

El queso que se utilice

Aunque ya se han utilizado todo tipo de quesos, innovando incluso con unos densos, la opción clásica es elegir quesos como la Ricotta o el Mató, los cuales son de origen griego o asemejan ese resultado original. Independientemente del queso que se trate, no debe tener excesivo líquido en su interior o tendrá un afecto adverso y más bien licuado que líquido.

¿Con o sin galleta?

La idea de los cheesecake ha traído consigo la concepción de que la tarta de queso debe llevar galleta. Se ha convertido en un ingrediente muy común a la hora de prepararla, pero no es indispensable, razón por la que podemos prescindir de ella y solo utilizar harina.

En las vertientes de tarta de queso fría si se utiliza inevitablemente, pero en este caso que la cocinaremos al horno no es necesaria, ya que la receta clásica no la incluye.

El truco de esta tarta

Es un postre esencialmente cremoso, lo que implica que tendremos una consistencia más bien húmeda que esponjosa. Sin embargo, y dependiendo la forma en la que se prepare, puede alcanzar mayor elevación en algunos casos.

Esta es la razón por la cual deberemos observar atentamente las recetas en cuestión, para obtener el resultado deseado: El más famoso suele generar una tarta húmeda por dentro y crujiente por fuera, capaz de ser combinada con miel para condecorar el pastel.

Lograr lo anterior tiene como truco evaluar muy bien la cocción y la conservación del mismo según el clima: Pese a que la preparación es muy sencilla, y logremos batir todo correctamente, este factor puede alterar considerablemente el resultado.

La cocción debe custodiarse más minuciosamente que en otras tartas, puesto que, si exponemos los elementos más tiempo de lo recomendado en el horno, los ingredientes líquidos pueden evaporarse.

En cuanto al clima de la ciudad donde se prepare, si estamos frente a un territorio árido, no podemos dejar que repose con la temperatura del ambiente. En este caso deberemos refrigerar la tarta, sin dejar que los ingredientes cuajen y se compacten con el frío, porque también perderán humedad.

Receta para una tarta de queso al horno cremosa

¡Sí, definitivamente tiene su técnica! Pero es más fácil de preparar y encontrar el punto exacto de cocción de lo que puede parecer ¡No dejes de intentarlo en casa con esta receta que vamos a mostrarte!

Ingredientes

  • 350 gramos de su queso crema favorito, a temperatura ambiente.
  • 2 huevos grandes, o 3 en su defecto.
  • 175 gramos de nata de leche, preferiblemente, pero también puede tratarse de nata para batir.
  • 100 gramos de azúcar.
  • 40 gramos de harina de trigo que puede ser leudante o todo uso.
  • Miel y ralladura de limón (opcional).

La preparación

Antes de comenzar con la mezcla, considerando lo rápido que se integran todos los ingredientes, será importante poner el horno a precalentar en 200°.

Para comenzar la mezcla, batimos enérgicamente los huevos y el azúcar en un bol, integrando los dos ingredientes hasta que espumen y cambien la coloración a una blanquecina. Luego de unos 10 minutos con todo completamente mezclado, verterán el queso crema y la nata y seguirán fusionando todo en una crema con cierto espesor.

Por último, solo restaría colocar la harina paulatinamente, con el procedimiento del tamizado para que sea más sencillo integrarla sin que se formen grumos. Un truco es batirla a mano para poder controlar el movimiento con el que se remueven los ingredientes, puesto que, en este caso como ya habíamos mencionado, el secreto no está en la batida: Incluso, mezclar en exceso cortará la humedad de la tarta.

Al estar listo nos encargamos de depositar la preparación en el molde que debe estar previamente engrasado con mantequilla y espolvoreado con harina. También pueden utilizarse papel vegetal para horno, y así evitar más fácilmente que se pegue la tarta al molde.

Colocamos nuestra mezcla en el horno a 200° por 40 minutos, y nos encargamos de custodiar la cocción con la técnica del cuchillo: cumplido este tiempo introducimos el utensilio en el pastel, y si sale limpio, la tarta ya estará lista. Solo deberán dejarla un par de horas en el refrigerador para que se enfríe correctamente.

Podemos agregar la miel y luego la ralladura de limón para decorar, pero si quieren en primer lugar probar esta delicia sin sabores adicionales, podrán desistir de estos ingredientes… ¡Que la disfruten!

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